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Jueves, 11 Julio 2019 12:14

En un marco de influencias y corrupción, policía turístico le quita hijo a joven madre

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Por Jorge Olmos Contreras

En un marco de influencias y corrupción, donde el juez tercero de lo civil, Jorge Alfredo Hidalgo González ha jugado un papel deplorable y parcial, el policía turístico de línea, Miguel Ángel Bello González, le arrebató su hijo de nueve meses a la joven madre Claudia Judith García Padilla, sin que a la fecha se haya resuelto la custodia provisional del menor; pero como el padre es efectivo de la policía municipal de Puerto Vallarta, se ha valido del cargo para violentar los derechos de la mamá, a quien incluso se le acusó de manera injusta en algunos medios de comunicación de ser una mujer secuestradora.

El caso se ventila en el Juzgado Tercero de lo Civil bajo el expediente 658/2018, donde en una forma por demás cobarde, el policía Bello González demandó la custodia provisional del infante utilizando una serie de mentiras y calificativos que rayan en insultos en contra de Claudia Judith García Padilla.

Con tal de encubrir un delito y una conducta antisocial, Miguel Ángel Bello asegura en el cuerpo de la demanda que fue la misma madre quien le entregó al menor, cuando fue él quien se quedó a la fuerza con el hijo que ambos procrearon.

LA HISTORIA

Esta historia salió a la luz pública porque el año pasado se suscitó una tremenda movilización policiaca en la colonia Portales, luego de que supuestamente la policía municipal recibió un reporte del presunto intento de robo de un niño. Fue el día 29 de octubre por la noche en que dos personas llegaron en un automóvil compacto color blanco, del cual se bajó una femenina y se dirigió a un negocio de venta de cervezas para tratar de llevarse a un menor que estaba en brazos de una anciana.

Ahora se sabe que esa mujer era la madre del menor de tan sólo 10 meses, la que había acudido por su hijo que estaba en brazos de su abuela paterna; que no se trataba de ningún plagio ni intento de robo o sustracción; pero aun así, policías de la patrulla PV-331 que más bien acudieron en “auxilio” de su compañero Miguel Ángel Bello, detuvieron a Claudia Judith y a un amigo que la acompañaba y que no cometió ningún delito, y los mandaron a la cárcel.

A la joven madre la trasladaron a los separos de la cárcel municipal, donde la metieron en una celda con hombres, no les importó a los policías que ella corriera algún peligro al mezclarla con varones, quienes además le faltaron al respeto.

Ese día, el Agente del Ministerio Público adscrito a Seguridad Pública Municipal y que estaba de guardia, era Víctor Hugo Jiménez, quien al ver a Claudia Judith en un estado vulnerable, le pidió 30 mil pesos para ponerla en libertad, pero como ella no accedió a entregarle esa cantidad, se quedó en la cárcel unas horas más, hasta que la dejaron ir al no poderla retener más tiempo, pues de ser señalada como presunta secuestradora por amigos del propio Miguel Ángel Bello, pasó a tener un arresto administrativo por “alterar el orden público”.

Después de este trago amargo en que no pudo recuperar a su hijo, al que se lo quitaron con un “ya te chingaste”, Claudia Judith fue demandada por Bello González en el Juzgado Tercero, a cuyo juez le contó una historia totalmente torcida de los hechos sobre su relación con la mamá del niño.

Desde luego, jamás dijo ni reconoció que le quitó al niño mediante amenazas y a la fuerza.

LAS MENTIRAS DE BELLO

Así las cosas, el policía turístico le dijo al juez que conoció a Claudia Judith un 31 de diciembre del año 2015, que comenzaron a salir y que vivieron juntos, pero que el concubinato sólo duró dos meses, “ya que tuve que vivir con ella una gran decepción, ya que no llegaba a casa a dormir y a veces se presentaba con aliento alcohólico”.

Sin acreditar sus dichos, Bello González manifestó que Claudia se fue a vivir a Guadalajara y que a los tres meses le avisó que estaba embarazada… “Entonces como buen padre respondí por el niño; gracias al seguro popular no tuvimos que pagar por el parto, pero me hice cargo de las medicinas que se requirió y le mandaba dinero quincenal, entre mil 300 a mil 500 pesos, además de efectivo cada que el niño se enfermaba”.

En otra parte de la demanda, el policía turístico recurre a expresiones no propias de un caballero al señalar que la madre de su hijo trabajaba de “sexo servidora” y “bailarina”, sin tampoco acreditar su dicho.

Y en la mentira más grande, le indicó al juez que… “desde hace tres meses me encuentro en posesión de mi vástago, ella misma me lo entregó (sic), por lo que, por ningún motivo, en caso de que me lo pida, quiero entregarle el menor”.

Sin embargo, Claudia Judith, con todo el dolor de haberse quedado sin su hijo, a quien además estaba amamantando, buscó las formas legales para contestar la demanda de Bello González, donde hace las precisiones suficientes para saber que el policía turístico podría estar mintiendo, pero que de alguna manera está siendo protegido por el juez Jorge Alfredo Hidalgo González, quien incluso no ha respetado los amparos que ha solicitado la madre para que le dejen ver a su bebé.

LA INDOLENCIA DEL JUEZ HIDALGO

El juez tampoco ha respondido para entregarle la custodia provisional a la madre, por el contrario, ha actuado con indolencia y lentitud, al grado de ni siquiera ordenar las diligencias suficientes para normarse un criterio de a quién de los padres le podría entregar dicha custodia.

Todavía peor, el mismo juez permite y tolera que el menor esté en posesión del padre –lo cual es prácticamente igual a una custodia provisional--, cuando éste no tiene ni tiempo ni capacidad para cuidar del niño, al que deja encargado todo el tiempo con la abuela paterna y la tía del policía, es decir, con su madre y su hermana.

Se ignora si la Trabajadora Social de la Adscripción ya realizó un informe o estudio respecto de la convivencia del menor con sus padres y del medio en que se desarrolla, ya que al niño lo tienen casi todo el tiempo en un lugar insalubre en donde se venden bebidas alcohólicas para llevar, negocio que también está a cargo de la abuela y tía paterna.

Ahora bien, en la contestación de demanda, Claudia Judit desmiente en repetidas ocasiones a Miguel Ángel Bello, pues le dice al juez que ella es la persona más apta e idónea para conservar la guarda y custodia del menor, ya que el padre, asegura, abandonó al niño.

LA CONFESIÓN DE CLAUDIA JUDITH

Le señala al juez que este hombre tiene una vida desordenada de promiscuidad y omite decir que no tiene tiempo para otorgar los cuidados y atenciones necesarias a su hijo, “por lo que el padre carece de la disposición y posibilidad efectiva para atenderlo”.

 

Tal y como lo confiesa el propio Miguel Ángel Bello –agrega-- únicamente ha cohabitado con el hijo durante el periodo de tres meses, siendo el caso que ella tuvo al niño desde su nacimiento y hasta el día seis de octubre del 2018 (10 meses en total), fecha en que el padre, conjuntamente con su madre, Sara González Marino y su hermana, Edith Bello González… “contra mi voluntad, haciendo uso de violencia física y verbal, me desapoderaron y quitaron a mi menor hijo”.

Debido a lo anterior, puntualiza Claudia Judith, resulta improcedente querer entregarle la custodia al padre por el solo hecho de que actualmente tiene al menor bajo su cuidado, donde improcedente y falazmente considera “que debe concedérsele la custodia para no afectar las emociones de nuestro menor hijo”.

La afectación emocional al menor está siendo causada precisamente por el padre, sostienen los abogados de Claudia Judith, ya que existe jurisprudencia donde se señala que “es innegable que en los primeros meses y años de vida, las previsiones de la naturaleza conllevan una identificación total del hijo con la madre. Y no sólo nos referimos a las necesidades biológicas del menor en cuanto a la alimentación a través de la leche materna, sino, y como lo han desarrollado diversos especialistas en la materia a nivel internacional, el protagonismo de las madres en la conformación de la personalidad de sus hijos durante la primera etapa de su vida resulta determinante en el desarrollo de su conducta hacia el futuro. En esta lógica, la determinación de la guarda y custodia a favor de la mujer está basada en la preservación del interés superior del menor, el cual, como ya señalamos, resulta el criterio proteccionista al que se debe acudir”

Pero esto tampoco le ha importado al juez Hidalgo González.

LOS DESMENTIDOS

La madre también asevera que es falso que labore como bailarina y/o sexoservidora, o que hubiera durado varios días sin ir a dormir a la casa donde cohabitó con el padre; o que se encontrara con aliento alcohólico, borracha o en pésimas condiciones.

Asimismo, desmiente al policía turístico al indicar que es falso que el padre hubiera respondido del embarazo, que hubiera otorgado cantidad alguna por concepto de alimentos o que le hubiera enviado dinero… “es falso que el actor resulte ser un buen padre, no es cierto que le hubiera importado que estuviera embarazada”.

La verdad de los hechos reitera, “es que el padre del menor abandonó a nuestro hijo, así como a mí, al enterarse que estaba embarazada”. “Me corrió del domicilio donde cohabitamos, dejando en total desamparo a la suscrita cuando estaba embarazada; incluso es de mencionar que ni siquiera estuvo presente en el momento del parto, ni con posterioridad al nacimiento”.

En este contexto, la madre también desmiente a Miguel Ángel sobre la supuesta entrega del niño: “Es falso que le hubiera entregado la posesión. La verdad de los hechos es que el día seis de octubre el padre me solicitó vía telefónica que le llevara a nuestro hijo a su domicilio a efecto de convivir con él, situación por la cual acepté; por lo que una vez estando ahí, Miguel Ángel Bello me dijo lo siguiente: “Ya te chingaste, ya no te voy a regresar al niño, hazle como quieras, recuerda que soy policía y tengo influencias, y si me demandas tengo influencias con todos los Jueces y Ministerios Públicos”.

LOS PERFILES

Claudia Judith García es una joven tapatía de 26 años, tiene su negocio propio de compra y venta de ropa para mujer, además de ser empleada de una empresa en activaciones y marketing, por lo que tiene una forma honesta de vivir y es capaz por si sola de mantener y criar a su hijo, de darle los cuidados y el tiempo necesario para su desarrollo; pero esto tampoco ha sido valorado por el juez, quien no sólo se ha negado a acatar lo ordenado en los juicios de amparo promovidos por los abogados de la madre, sino que ha puesto una serie de impedimentos para que el juicio siga su curso normal, como lo es el negar la demanda reconvencional de este caso, lo cual expondremos en otro artículo.

Por su parte, Miguel Ángel Bello González es oriundo del Estado de Guerrero, fue jefe de seguridad de un table dance y después apareció en la policía turística, aún cuando no acreditó con papeles oficiales verdaderos tener la secundaria o el bachillerato terminado, por lo que también se investiga si usó documentos falsos para ingresar a la corporación policiaca.

Como policía, tiene varios señalamientos en la Comisión de Derechos Humanos por abusos… Y también como oficial de seguridad pública se ha aprovechado del puesto para amenazar a la madre de su hijo con ser muy influyente… “Conozco a todos los jueces y Ministerios Públicos”, le advirtió.

Así las cosas, mientras en Puerto Vallarta ayer un sujeto amenazó de muerte a su ex pareja y después la asesinó, pese a que lo denunció en la Fiscalía Regional, hoy un policía turístico –de carácter violento, explosivo e inestable, asegura la madre de su hijo—tiene contra la pared a una indefensa mujer, quien incluso podría correr peligro si no se toman las medidas cautelares pertinentes en el caso que nos ocupa.

 

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