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Domingo, 14 Julio 2019 12:26

Con la complacencia de Ministerio Público y Policías, golpean a abogada en Sayulita; fue a tomar posesión de un inmueble

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Por Jorge Olmos Contreras

Una abogada mexicana que fue contratada por un ciudadano norteamericano para finiquitar un contrato de prestación de servicios con la empresa “Amor Boutique Hotel” respecto a una villa de su propiedad que se ubica en Sayulita, fue golpeada por personas que estaban indebidamente dentro del inmueble y también fue agredida físicamente por una empleada del hotel. La agresión se dio en el momento en que la profesionista fue a tomar posesión de la villa y la encontró ocupada.

Se trata de la licenciada Deborah N, la mujer que fue atacada por los invasores de la villa denominada “mi primer beso”--cuyo dueño es el señor Andrew Allan Young--, quien al acudir a la Agencia del Ministerio público de Sayulita a denunciar los hechos, la titular de la misma, Rosa Isela Méndez, no solo no actuó como era su deber para ordenar la detención de los agresores, sino que se burló y hasta le “recomendó” a la abogada que no se metiera en el asunto porque “hasta te pueden dar un balazo”.

Los hechos se registraron el pasado 01 de julio al interior de la villa “mi primer beso”, cuando Deborah –por órdenes del dueño, quien le envió las llaves del inmueble por paquetería unos días antes—acudió a abrir la suite para ver en qué condiciones estaba, pero alcanzó a ver por la ventana que había maletas y ropa al interior, por lo que mejor llamó a la policía de Bahía de Banderas y esperó afuera el arribo de los oficiales.

En ese inter, la licenciada llamó a un cerrajero para cambiar la chapa de la puerta y tener seguridad de que nadie se metiera, pero unos minutos después llegaron dos personas, un hombre y una mujer y le preguntaron que quién era ella, y al comentarles que representaba al dueño de la villa y que había llamado a la policía para saber quién se había metido a la misma, el sujeto masculino reaccionó con furia y una vez adentro le gritó: “Soy abogado, vete a la verga pinche india, te voy a sacar a la verga”; mientras que la mujer que acompañaba al individuo también alzó la voz y le dijo a Deborah: “Eres una pinche gata india, yo soy la poseedora del inmueble y te voy a sacar”.

LA AGRESIÓN

La abogada les dijo que, si ellos tenían derecho de estar ahí que la policía ya venía en camino y todo se iba a aclarar, pero la pareja de intrusos no esperó la llegada de los gendarmes y de las palabras pasaron a los golpes, ya que se le echaron encima. El hombre, bastante robusto, levantó a jalones a la profesionista, mientras que la otra mujer también se unió para empujar hacía afuera a la abogada, a quien por poco tiran al vacío, ya que en el pasillo está un pequeño barandal que le llegaba a la mitad de la espalda, pero ella se defendió como pudo y en eso el sujeto le dio un puñetazo en el ojo izquierdo, la tomó y la quiso lanzar del tercer piso donde se encontraban, y de no ser porque el cerrajero detuvo un poco al violento individuo, la habría aventado.

Con el escándalo, llegaron más empleados del hotel y la pareja de invasores tomó sus cosas y las sacó, pero en eso llegaron los policías y Deborah les contó lo ocurrido. Para su sorpresa, los oficiales le dijeron que ellos no podían hacer nada, pero la abogada insistió y por fin los efectivos de la patrulla S-123 se llevaron a los tres al Ministerio Público, tanto a la pareja agresora como a la licenciada en derecho.

Una vez en las oficinas del MP de Sayulita, los intrusos dijeron que ellos estaban dentro de la villa porque se las había rentado una tal Cecilia Altamirano y Silvana Ruiz, dos personas que trabajan para un tal Rod Ingram --quien al parecer es administrador del hotel, pero no dueño de la villa “mi primer beso”—y no tenían ningún derecho para arrendar algo que no les pertenece, pero se justificaron diciendo que ellas hacían lo que su jefe les ordenaba y que las personas que la golpearon eran sus supuestos huéspedes.

LA MP, PROTECTORA DE DELINCUENTES

En el colmo del cinismo y la corrupción, la MP Rosa Isela Méndez actuó mal desde el principio, ya que estaba justificando los delitos de lesiones que cometieron contra la abogada estas personas, al comentar frases como… “hasta yo te daría un trancazo”, “por qué te metes”, “a ti te va a ir peor porque te consignaré por despojo”, “te van a dar un balazo”, “no seas grosera con el señor”, etc.

Tan mal actuó la Agente del Ministerio Público, que permitió que el sujeto golpeador se burlara de la abogada al decirle ahí mismo que mejor la hubiera aventado de cabeza desde el barandal. Deborah pidió a la MP que no quería hablar con ese hombre, pero lejos de mediar, dejó que el sujeto se le pusiera enfrente para burlarse, él y la otra mujer, de los golpes que le habían dado.

“En ese momento entendí –comenta la abogada en una queja que puso en la Comisión Municipal de los Derechos Humanos—que el propósito era amedrentarme y dejar libres a quienes se metieron al domicilio de su representante sin tener autorización.

Por si esto no fuera suficiente para la abogada, también los policías se portaron de una forma ruin y cobarde, al decirle que ella era una “intrigosa”, solo porque les comentó que los empleados del hotel ya estaban acordando ahí mismo meterse otra vez a la villa “mi primer beso”, cosa que efectivamente ocurrió más tarde.

LA GOLPEADORA

Y es que al salir de las oficinas del MP, a eso de las 15:30 horas, Deborah se dirigió otra vez al hotel y al llegar a la villa del norteamericano se encontró con que un empleado ya había quitado la chapa para poner otra. Ella se metió, pero en eso el muchacho hizo una llamada y después llegaron siete trabajadores más, entre ellos Cecilia Altamirano, Silvana Ruiz y una mujer gorda de la limpieza (se observa en una de las fotografías), quien al grito de “¡ahorita la sacamos!”, se le lanzó a golpes, le pegó en el pecho y en los hombros y a jaloneos la sacó de la villa; todo esto con la anuencia y complicidad de todos los empleados que estaban ahí, cuatro hombres y tres mujeres, de quienes existen fotografías y videos.

Deborah llamó otra vez a la policía de Bahía de Banderas, pero se negaron a atender el llamado, por lo que ella, para resguardar su integridad física, se retiró del lugar. Sin embargo, la abogada tuvo el cuidado de grabar audio de todo y tomar fotografías y videos de las agresiones, así como obtener los partes médicos correspondientes en el Seguro Social.

Por ello, en su queja ante la titular de la Comisión Municipal de los Derechos Humanos, Marisol Jiménez Flores, realizada el 04 de julio, pide se investiguen los hechos, se requiera a los policías para que entreguen su Informe Policial Homologado (IPH) y a la Ministerio Público se le inicie el procedimiento respectivo.

EL CONTRATO

Para entender bien esta historia, debemos trasladarnos al año 2018, cuando el señor Andrew Allan Young le propuso a otro extranjero, Rodney Denman Ingram, firmar un contrato de prestación de servicios de mantenimiento, limpieza y administración de rentas respecto de la Villa 501, mejor conocida como villa “mi primer beso” que está dentro del condominio Villa Amor en Playa del Muerto sin número en Sayulita.

El acuerdo establecía que Rodney podía celebrar contratos de hospedaje con terceros a cambio de una comisión fija sobre el ingreso total recibido por las rentas, por lo que le entregó las llaves para disponer del inmueble de su propiedad y la confianza para recibir y hacer pagos a favor y por cuenta de Andrew Allan Young, autorizando a Rodney para que cobrara a los huéspedes y erogara los gastos necesarios y dispusiera el equivalente a la comisión pactada (25%) por los servicios otorgados a Rodney o bien por medio de María Eugenia Martín Vázquez (también conocida como Mary Ingram), Silvana Ruiz, Cecilia Altamirano y o el representante legal de la empresa More Amor Por Favor S de RL de CV.

Así las cosas, desde el 10 de octubre del 2018 estas personas tuvieron a cargo la administración, operación y mantenimiento del inmueble, pero de manera dolosa jamás entregaron contrato firmado a Young y de una manera unilateral, deshonesta y dolosa, en lugar de haber retenido la cantidad del 25 por ciento de las rentas, han retenido el 35 por ciento, sin autorización ni consentimiento del dueño.

Por lo anterior, el 14 de mayo de este 2019, la abogada Deborah, notificó la terminación del contrato a dichas personas, a quienes les pidió que le entregaran la relación de contratos de hospedaje a terceros, facturas y también que se abstuvieran de contratar o comprometer de manera alguna el uso o disfrute de la villa, procediendo de manera inmediata a la rendición de cuentas de su administración.

LA DENUNCIA

En este sentido, les dio 30 días para la entrega del inmueble.

Transcurrido ese plazo, el 14 de junio la abogada acudió al hotel para que le entregaran las llaves de la villa, pero le dijeron que estaba rentada por tres días; luego regresó el lunes, pero tanto Cecilia Altamirano como Silvana Ruiz le dieron respuestas negativas, mientras que Rodney le contestó con evasivas.

No solo eso, también se negaron a rendir cuentas de la administración y la entrega de dinero recibido por las rentas, por lo que la licenciada Deborah acudió al MP de Sayulita a denunciar a estas personas por los delitos de abuso de confianza, administración indebida, daño en las cosas, allanamiento de morada, y lo que resulte.

En este contexto, pidió al MP la inspección del inmueble, y el aseguramiento de los objetos o personas que se encuentren en el lugar.

Posteriormente vino la agresión contra Deborah, y hasta la fecha el delito de lesiones sigue impune, los policías trabajando como si nada, y la MP Rosa Isela Méndez burlándose de la justicia, pese a que el fiscal de Nayarit, Petronilo Díaz Ponce Medrano afirma que la fiscalía no se presta para actos de corrupción.

El despojo de la villa, que tiene un valor catastral de más de cuatro millones de pesos –y que está inscrita en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio en Bucerías con un valor de 212 mil dólares--, está en marcha, sin que la Ministerio Público atienda con prontitud el caso, ni mucho menos la Fiscalía de Nayarit.

 

 

 

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